Cómo contagiar a un docente con el virus del ABP

educacontics

Por razones de privacidad y seguridad, mantendremos oculta la identidad de éste docente. Lo llamaremos "Valiente", por ponerle un nombre y vamos a decir, para despistar, que trabaja en una clase de física de la facultad.

En estas líneas vamos a tratar un asunto algo espinoso. En el mundo de la educación existen docentes con inquietudes y con ganas de hacer cosas diferentes y que en un momento dado de su docencia, se han puesto el mundo por montera y han comenzado a trabajar de otro modo, muchas veces poniéndose en contra de sus propios compañeros. Y este es el caso de "Valiente", un docente que un día decidió romper con lo establecido en las aulas y empezó a hacer cosas nuevas en su clase, comenzó a poner retos a sus alumnos y alumnas y empezó a enseñarles a investigar, les enseñó a construrir su propio aprendizaje desde cero. "Valiente" era una “isla” dentro de la Fcultad, ya que el resto del claustro funcionaba de forma tradicional y él fue el único que trabajaba a través de Aprendizaje Basado en Proyectos (Problemas).

Era el bicho raro. Sus compañeros y compañeras lo miraban mal, tenían recelo de lo que hacía. Unos preguntaban a veces, la mayoría susurraba en corrillos en el patio y se callaban cuando él llegaba. "Valiente" no se molestaba porque sabía de qué hablaban y tenía la seguridad de que algún día tendrían que tragarse sus palabras, porque estaba convencido de que lo que hacía en su clase estaba bien, se sentía contento, como un niño chico con un juguete nuevo. Por primera vez tuvo libertad de hacer lo que quería dentro de su aula, pudo destapar su creatividad y su buen hacer. A su vez, sus alumnos y alumnas estaban cambiando, ya no hacían lo de siempre, ya no rellenaban huecos, ya no ponían pegatinas tontas, ya no copiaban cosas sin sentido, se sentían felices.

Un día le dijo una compañera a "Valiente": "Hay demasiado ruido en tu clase, estás molestando a los demás. ¿Cómo has podido llegar a esto con lo recto que eres normalmente?, ¿con lo calladitos que los tenías antes?, ..."

Otro compañero le dijo una mañana que por qué tenían sacaba a sus estudiantes al patio, los llevaba a cualquier hora a la biblioteca, a la sala de computadoras…. Pero "Valiente" no solo sacaba a los estudiantes al patio, sino que los montaba en autobús cada dos por tres y se los llevaba  a unas visitas de planta, a observar algo al campo en las empresas…. Esto también causó revuelo entre sus compañeros que se sintieron acosados en algún momento por sus alumnos que les pedían que los sacaran a ellos también, pero claro ellos cobraban muy poco para tanto esfuerzo….

"Valiente" tuvo que hacer de tripas corazón en todas esta situaciones y "morderse la lengua" en muchos momentos, pero siempre tuvo una sonrisa, siempre tuvo palabras amables para sus compañeros y compañeras, sabía que solo era cuestión de tiempo, necesitaba ese tiempo para poder recabar la información necesaria, las pruebas de que lo que él hacía en su clase, con su alumnado estaba bien, que digo bien, estaba inmejorable. Y ese tiempo pasó, y los estudiantes de su clase se convirtieron en excelentes estudiantes que eran creativos, eran autónomos, eran divertidos, eran autosufientes, eran empáticos con los demás, y estas pruebas fueron las que "Valiente" mostró al resto de su claustro, ese día fue un día especial, "Valiente" era feliz, y esa felicidad se contagió a algunos de sus compañeros más “afines” y "Valiente" tuvo la oportunidad de  poder mostrar lo que él hacía en su clase a otros docentes sin necesidad de esconderse o sentir vergüenza y esos compañeros vieron que tampoco era algo tan descabellado lo que en esa clase ocurría y algunos de ellos se contagiaron de esa forma de trabajar, "Valiente" los convenció. Incluso les preparó un proyecto entero para que no sintieran el peso del trabajo la primera vez, les hizo fácil el camino y se sintió feliz porque ya no estaba solo y, en ese momento, pudo abrir las puertas de su clase de par en par y gritar al mundo “aquí estoy”. Pero en este proceso aun quedaban algunos compañeros recelosos que, al verse un poco acorralados por la situación, se subieron al carro y se contagiaron por la envidia, no les quedó otra salida que cambiar su forma de ver la educación y no solo de verla sino de hacerla.

Con el paso del tiempo esos compañeros que se contagiaron por envidia se acostumbraron tanto a la nueva forma de trabajar que hoy en día hacen una maravillosa labor dentro de sus aulas.

 

Basada en hechos reales. Cualquier similutud con la realidad es mera coincidencia.